Una residente de Alcanfor prepara su merienda junto al ventanal, con el jardín detrás.

Alcanfor · Funes

Un lugar para
seguir viviendo.

Una casa para sentirse acompañado, cuidado y seguir viviendo a su manera.

Nuestra forma de ver el cuidado

No se trata solo de cuidar.
Se trata de seguir viviendo.

Para nosotros, sentirse cuidado también es poder seguir siendo uno mismo.

Tener los propios tiempos. Elegir cuándo compartir y cuándo disfrutar de un rato a solas. Recibir a la familia. Leer, conversar, descansar, salir al jardín o simplemente hacer lo que uno tiene ganas de hacer.

Porque llegar a Alcanfor no significa dejar atrás la vida que uno tenía.

Significa encontrar una nueva casa donde poder seguir viviéndola, con compañía y con el cuidado que cada persona necesita.

Una residente lee tranquila en un momento cotidiano dentro de Alcanfor.

Autonomía

Tu vida sigue siendo tuya.

Vivir acompañado no significa dejar de decidir.

En Alcanfor cada persona mantiene sus tiempos, sus costumbres y, siempre que pueda, las pequeñas decisiones de todos los días.

Una residente lee un libro junto a la lámpara de su habitación.
Una residente acomoda sus pertenencias en su habitación.
Una residente descansa y disfruta de un momento tranquilo en su habitación.

Leer un libro. Acomodar sus cosas. Elegir qué ponerse. Descansar. Salir al jardín. Compartir una charla o simplemente pasar un rato a solas.

Son cosas simples. Pero poder seguir eligiéndolas también es parte de sentirse en casa.

“Cuidar también es saber cuándo simplemente estar cerca.”

La casa

Una casa pensada para vivirla.

Queremos que Alcanfor se sienta como lo que es: una casa.

Con habitaciones donde cada uno puede tener su espacio, lugares para compartir, mucha luz natural, jardines, rincones tranquilos y una mesa alrededor de la cual siempre pasa algo.

Hay momentos para estar juntos y también lugares donde simplemente sentarse al sol, leer, descansar o recibir una visita.

Porque una casa no se disfruta solamente por cómo se ve, sino por todo lo que pasa adentro.

La galería vidriada de Alcanfor abierta al jardín, con luz natural.
Un rincón del jardín de Alcanfor con una pequeña fuente y plantas.
El jardín Para tomar un poco de sol, caminar o sentarse a conversar.
Una habitación de Alcanfor con luz natural, un espacio propio dentro de la casa.
Las habitaciones Un espacio propio dentro de la casa.
El comedor de Alcanfor, cálido y luminoso, donde se comparten las comidas.
Los espacios compartidos Donde aparecen las charlas, las comidas y buena parte de la vida cotidiana.
Vista aérea de la casa de Alcanfor rodeada de arboleda en Funes.
Una casa entre árboles, en Funes.
Una residente en su habitación, un espacio propio y tranquilo.

Habitaciones

Un espacio propio.

Tener un lugar donde descansar, guardar las propias cosas y disfrutar de momentos personales también es parte de sentirse en casa.

Las habitaciones de Alcanfor buscan ofrecer comodidad, tranquilidad y privacidad dentro de una vida compartida.

Vida cotidiana

Cada día tiene su propio ritmo.

Residentes y familiares comparten una tarde de actividades en el salón luminoso de Alcanfor.

Hay días de movimiento y días tranquilos.

Hay caminatas, juegos, actividades, conversaciones, comidas compartidas y tardes en el jardín. Y también hay tiempo para descansar, leer, mirar televisión o simplemente no hacer nada.

Porque vivir bien no significa tener todos los días ocupados.
También es poder elegir cómo pasar el día.

Dos residentes conversan al sol en el jardín.
Adriana, la gata de la casa, descansa en un sillón junto a la ventana.
Adriana, que también vive acá.
El equipo sirve la merienda alrededor de la mesa compartida en Alcanfor.

La mesa

Mucho más que sentarse a comer.

Hay algo de la vida en una casa que siempre termina pasando alrededor de una mesa.

El desayuno, el almuerzo, una merienda, un café. Pero también las charlas, las risas, las historias y esos momentos en los que simplemente estamos juntos.

En Alcanfor la mesa es parte de todos los días. Un lugar para comer rico, encontrarnos y compartir.

Un momento de merienda acompañada junto a la ventana.

La familia

La familia sigue siendo parte de todos los días.

Tres generaciones de una familia comparten un momento en el jardín de Alcanfor.

Mudarse a Alcanfor no significa alejarse de las personas que queremos.

Queremos que los hijos, los nietos y los afectos puedan seguir estando presentes: venir a tomar unos mates, quedarse un rato, compartir una comida o simplemente pasar a saludar.

Porque esta también tiene que sentirse como su casa. Y en una casa, la familia es bienvenida.

Una residente comparte una sonrisa con su nieta.

Cuidado y salud

Cuidar también es estar atentos.

Queremos que quienes viven en Alcanfor puedan disfrutar de su día con tranquilidad, sabiendo que siempre hay alguien cerca cuando lo necesitan.

Nuestro equipo acompaña lo cotidiano y también está atento a esos pequeños cambios que muchas veces dicen mucho.

Contamos con acompañamiento diario, atención médica, seguimiento de enfermería y emergencias las 24 horas, para cuidar su bienestar y dar tranquilidad también a sus familias.

  • Acompañamiento diario y cercano
  • Atención médica
  • Seguimiento de enfermería
  • Emergencias las 24 horas
Una integrante del equipo acompaña con calidez a una residente mientras toma su té, en la galería luminosa.
El equipo de Alcanfor en la galería luminosa de la casa.

El equipo

Personas cuidando personas.

Hay algo que para nosotros hace toda la diferencia: conocernos.

Saber cómo le gusta el café a cada una, cuándo necesita compañía, cuándo prefiere estar tranquila, qué la hace reír o simplemente darse cuenta de que hoy no está como siempre.

Nuestro equipo está presente todos los días, acompañando desde la cercanía, el respeto y el cariño.

Porque cuidar también es conocer a la persona que tenemos al lado.

Dos residentes conversan bajo la luz cálida de la tarde.

Hay etapas que cambian.
Las ganas de vivir bien, no.

Alcanfor · Viví Mejor

Contacto

Vení a conocernos.

Sabemos que elegir una residencia es una decisión importante.

Por eso creemos que la mejor manera de conocer Alcanfor es venir, recorrer la casa, conversar con nosotros y sentir el lugar.

Coordinar una visita
La entrada de la galería vidriada de Alcanfor, abierta y luminosa.